La integración regional como pilar fundamental para el desarrollo del comercio exterior boliviano.

La Paz, 23 de marzo de 2026

Desde la Administración de Servicios Portuarios – Bolivia (ASP-B) ratificamos que el derecho al libre tránsito internacional constituye un pilar fundamental para el desarrollo económico de Bolivia y de las regiones, en el marco de los acuerdos internacionales vigentes y los procesos de integración.

En este contexto, el Tratado de Paz y Amistad de 1904, en su Artículo VI, establece que Chile reconoce a favor de Bolivia “el más amplio y libre derecho de tránsito comercial, a perpetuidad”. Este derecho representa no solo una garantía jurídica histórica, sino también un elemento esencial para la competitividad del comercio exterior boliviano, al asegurar condiciones logísticas eficientes, previsibles y no discriminatorias, generando además externalidades positivas para las economías de tránsito, incluida la de Chile.

Bajo esta premisa, cualquier restricción al tránsito internacional debe evaluarse de manera integral, considerando su impacto en los flujos logísticos y en la integración regional. La evidencia internacional demuestra que los procesos exitosos se sustentan en la facilitación del comercio, la cooperación y la complementariedad, más que en la fragmentación. En esa línea, Bolivia impulsa una lógica de integración basada en la cooperación, de “no construimos zanjas, construimos puentes de integración para unificar”.

En el contexto actual, el Estado Boliviano tiene una visión estratégica fluviomarítima, que articula los ríos, las hidrovías, los corredores logísticos y los puertos, desde el interior del país hasta el acceso a los océanos. Bajo este enfoque, las hidrovías se consolidan como infraestructuras clave para integrar territorios, optimizar costos logísticos y ampliar las oportunidades de comercio exterior.

Tal como ha señalado el presidente Rodrigo Paz Pereira, “los ríos serán nuevas carreteras del país”, consolidando a Bolivia como un espacio de conectividad e integración regional. Esta visión posiciona al país como un centro de distribución de las economías en el ámbito de sus cinco fronteras, articulando los flujos comerciales entre el Atlántico y el Pacífico y consolidando un visión de nodo logístico regional.

En la actualidad, la región sudamericana se encuentra en un punto de inflexión hacia la consolidación de iniciativas como el Corredor Bioceánico Central, orientado a integrar de manera efectiva ambos océanos mediante sistemas logísticos multimodales eficientes. En este escenario, la articulación del eje Brasil–Bolivia–Chile se constituye en una necesidad estratégica regional, bajo el principio, es tiempo del diálogo y del acuerdo.

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